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“¿Qué te pasa?”: Steve Buscemi revela sus peores fracasos en audiciones antes de alcanzar la fama


El aclamado actor de carácter Steve Buscemi, célebre por sus icónicos papeles en películas como Reservoir Dogs y Fargo, ha compartido recientemente algunas dolorosas anécdotas de audiciones fallidas antes de convertirse en una estrella. Sus historias son un recordatorio de que incluso los talentos más laureados de Hollywood se enfrentaron a una buena dosis de rechazo en sus inicios.

 

¿Ignorando a un maestro? El día que repitió la misma actuación frente a un director de leyenda

 

Durante su aparición en The Late Show with Stephen Colbert la semana pasada, Steve Buscemi confesó que en sus primeros años a menudo le costaba conectar con los directores de casting y los cineastas.

“Siempre era impredecible”, afirmó Buscemi. “A veces llegaba sin nada preparado y funcionaba, y luego intentaba hacer lo mismo otra vez y fracasaba estrepitosamente”.

Uno de sus fracasos más memorables ocurrió durante la audición para la película Tin Men (1987), dirigida por el legendario Barry Levinson (Rain Man). Buscemi recuerda haber llegado sintiéndose “muy preparado”.

“Entré, hice la lectura y él dijo: ‘Ha estado genial, Steve. De verdad, muy bien. Vale, vamos a hacerlo de nuevo. Pero esta vez…’ y me dio una indicación muy específica”, explicó Buscemi.

A pesar de las claras instrucciones, Buscemi ofreció una actuación idéntica. “Hice exactamente la misma interpretación”, rememoró con una sonrisa autocrítica. “Hubo un silencio incómodo y nos quedamos mirándonos. Creo que fui yo quien dijo: ‘Ha sido lo mismo, ¿verdad?’. Y él respondió: ‘Sí, pero no pasa nada’”. No hace falta decir que no consiguió el papel.

 

El mordaz comentario de una prestigiosa directora de casting

 

En otra ocasión, Buscemi audicionó para el director ganador del EGOT, Mike Nichols, y la afamada directora de casting Juliet Taylor, a pesar de saber que no estaba disponible para las fechas de rodaje.

“Mi agente de entonces me dijo: ‘Tú solo ve. ¿Cuándo vas a tener otra oportunidad de conocer a gente así?’”, relató. Aunque la audición fue bien, el ambiente cambió cuando reveló su conflicto de agenda. Taylor lo miró fijamente y le espetó sin rodeos:

“¿Qué te pasa? (What is wrong with you?)”

 

Superando el fracaso para convertirse en un actor único

 

Por supuesto, la carrera posterior de Buscemi habla por sí misma. Ha demostrado su inmenso talento en una diversa gama de proyectos, incluyendo Fargo, 30 Rock, Reservoir Dogs y su aclamado papel protagonista en Boardwalk Empire. Su trabajo le ha valido ocho nominaciones a los premios Emmy, con una victoria. Hoy es tan reconocible que ha realizado cameos interpretándose a sí mismo junto a leyendas como Martin Scorsese y Charlize Theron.

 

Buscemi no es la única estrella con problemas en las audiciones

 

Buscemi no es el único con un historial de audiciones difíciles. Hugh Jackman, hoy mundialmente famoso como Lobezno (Wolverine) en la saga X-Men y como estrella del teatro musical, describió su audición para Miss Simpatía (Miss Congeniality) como “humillante”. Hacía pruebas para el papel que finalmente interpretó Benjamin Bratt, junto a la propia Sandra Bullock.

“Nadie conocía aún X-Men”, recordó Jackman. “Yo no era nadie”. Y añadió: “Ella [Bullock] era increíble, rápida e ingeniosa. Yo no estaba a ese nivel. No estaba en mi mejor momento y no me había preparado lo suficiente como para poder seguirle el ritmo”.

 

“A eso se le llama actuar, cariño”

 

Lena Dunham, que saltó a la fama con su serie Girls, vivió una experiencia inolvidable a los 12 años en la audición para la película de Penny Marshall Los chicos de mi vida (Riding in Cars with Boys, 2001).

Marshall preguntaba a los jóvenes actores su nombre y de dónde eran, para luego darles una sencilla instrucción: “Ahora, sonríe”. La respuesta de Dunham fue: “Soy Lena, soy de Nueva York y no sonrío si me lo ordenan”. La réplica de Marshall fue rápida e instructiva: “A eso se le llama actuar, cariño (It’s called acting, honey)”.

Reflexionando sobre aquel momento, Dunham, ahora una exitosa directora, admitió: “Tenía razón. ¿Quién va a contratar a una actriz que dice: ‘Lo siento, no puedo sonreír si me lo ordenan’? Siento que Penny tenía toda la razón en eso”.

Estas anécdotas de la élite de Hollywood son un poderoso testimonio de que, detrás de cada gran historia de éxito, se esconde un historial de innumerables fracasos y valiosas lecciones aprendidas.